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2026 Natixis Strategist Outlook: Todo, en todas partes, a la vez.

julio 14, 2026 - 20 min
2026 Natixis Strategist Outlook: Todo, en todas partes, a la vez.

Desde la persistente ambigüedad de la guerra en Irán y el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz, hasta la inflación, los tipos de interés y la volatilidad del mercado, los inversores se enfrentan a una amplia gama de riesgos interconectados en el segundo semestre de 2026.

A pesar de la multiplicidad de factores en juego, nueve de cada diez (91%) estrategas de Natixis encuestados coinciden en que el comportamiento del mercado en esta segunda mitad del año dependerá de un único factor: la inteligencia artificial (IA).

Consultados en junio, los 33 estrategas de mercado que representan a Natixis Investment Managers, sus gestoras afiliadas, Natixis Corporate & Investment Banking y Natixis Wealth Management apuntan que el mismo factor que definirá la evolución del mercado representa también su mayor riesgo.

Dado que apenas seis o siete compañías de IA concentran una parte desproporcionada de las rentabilidades del mercado, el 85% de los encuestados califica el riesgo de concentración como un riesgo medio o alto para el segundo semestre.

La inflación se mantiene como una preocupación persistente

La inflación figura entre los principales riesgos para la segunda mitad del año. El incremento de los precios constituye una preocupación persistente en la era pospandemia, y el repunte de los costes energéticos derivado del conflicto bélico ha acentuado la presión. Al ser preguntados por el impacto de la inflación en el segundo semestre, el 97% de los estrategas la sitúa entre los principales riesgos: el 70% le asigna un nivel de riesgo medio, mientras que el 27% lo califica como alto.

El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán fue un factor determinante en el repunte inflacionario, duplicando los precios del petróleo en cuestión de semanas. Tras la firma de un memorando de entendimiento (MOU) conjunto entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto, los precios de la energía se han moderado. No obstante, el 79% de los estrategas advierte que el potencial de una crisis energética constituye un riesgo en el segundo semestre, ya que Irán ha amenazado con volver a cerrar esta vía marítima vital.

En un plano más amplio, los estrategas señalan la confianza del consumidor (70%) como uno de los riesgos prioritarios. Su evolución ha sido una cuestión central para los mercados en los últimos años, dado que el gasto de los consumidores constituye la columna vertebral de las economías desarrolladas. La preocupación parece ser que el profundo impacto del encarecimiento de los carburantes podría ser la gota que colme el vaso y provoque el cierre definitivo de las carteras de los consumidores.

La geopolítica añade aún más complejidad a este escenario, y el 70% sostiene que una escalada (o reescalada) de la guerra es un riesgo clave. Los motivos de preocupación han quedado patentes en las semanas posteriores a la firma del memorando, periodo en el que tanto Estados Unidos como Irán han llevado a cabo acciones militares.

En medio de las actuales tensiones, el 64% de los estrategas considera que existe también el riesgo de que surja un nuevo conflicto geopolítico en el mapa internacional.

Implicaciones para los mercados

A pesar de las perturbaciones políticas y macroeconómicas, los mercados mostraron resiliencia durante el primer semestre de 2026. Los índices S&P, Euro Stoxx y FTSE generaron rentabilidades positivas moderadas de un solo dígito. El Hang Seng fue el único rezagado entre los grandes índices, con una caída del -9,22%.1

El Nikkei japonés protagonizó la sorpresa alcista del semestre, registrando una rentabilidad acumulada del 40,36% a fecha de 30 de junio.1 Sin embargo, este liderazgo podría estar cambiando. Solo el 6% de los estrategas cree que Japón seguirá mostrando un mejor comportamiento relativo (outperform) en el segundo semestre. En su lugar, el 42% apunta al mercado estadounidense como el que generará las mejores rentabilidades en la segunda mitad del año.

Elaborar unas perspectivas para los próximos seis meses requiere un modelo complejo en el que deben alinearse múltiples factores. No existe un camino despejado para los inversores; en su lugar, deberán interpretar el entorno para analizar cómo convergen tres fuerzas diferenciadas:

  • Geopolítica: Aunque la guerra con Irán fue una sorpresa abrupta para los mercados, los estrategas no la consideran un hecho aislado. Dos tercios de los encuestados afirman que se trata, en realidad, de la confirmación de un realineamiento en el orden mundial.
  • Macroeconomía: La inflación figura entre las principales preocupaciones de los estrategas. No obstante, en términos de impacto global sobre las inversiones, solo el 27% cree que tiene el potencial de poner fin al rally alcista. En el plano de la política monetaria, la mayoría (58%) estima que la Fed mantendrá los tipos sin cambios en el segundo semestre, mientras que el 21% considera más probables las subidas que las bajadas.
  • Mercados: Los estrategas señalan que la temática de la IA está impulsando la renta variable, pero el panorama es menos claro en otras parcelas de la cartera. En renta fija, el 48% cree que los bonos del Tesoro estadounidense podrían haber dejado de ser el activo refugio que solían ser; en su lugar, el 55% apuesta por el crédito con grado de inversión. Los activos alternativos serán esenciales, ya que dos tercios prevén que la cartera diversificada 60:20:20 superará a la tradicional 60:40.

Antes de que el escenario macroeconómico y de mercado definido por los estrategas se materialice por completo, surgirán nuevas incógnitas en el frente geopolítico. El memorando de entendimiento (MOU) entre Estados Unidos e Irán constituye un punto de partida sólido, pero los inversores tendrán que lidiar con nuevos liderazgos políticos en Reino Unido y Latinoamérica, así como con las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.

Geopolítica

El cambio es la única constante

La intervención militar estadounidense que derrocó al presidente venezolano Nicolás Maduro fue únicamente el primer acto de la disrupción geopolítica del primer semestre de 2026. A este acontecimiento le siguieron rápidamente la guerra, más coyuntural, de Estados Unidos con Irán y la intervención israelí en el Líbano, todo ello sobre el telón de fondo de la escalada de las acciones en Ucrania.

Así pues, en muchos sentidos, la cuestión en 2026 no era si el riesgo geopolítico llegaría a materializarse, sino cuándo lo haría.

El cambio en el orden mundial se viene gestando, al menos, desde el inicio del segundo mandato de la administración Trump (Trump 2.0). Este factor ya pesaba con claridad en el ánimo de los inversores institucionales en noviembre, cuando identificaron las perturbaciones geopolíticas como el principal factor de riesgo en nuestra encuesta de Perspectivas 2026.

Apenas transcurridos dos meses del año, Estados Unidos e Irán ya estaban en guerra. Aunque el momento del conflicto pudo resultar una sorpresa, dos tercios de los estrategas de Natixis encuestados consideraron la guerra como la confirmación de un realineamiento en el orden mundial.

La paz cotiza a la baja... pero ¿quién está comprando?

El sector de la defensa es el gran beneficiario de las incertidumbres geopolíticas. Las acciones de defensa ya habían registrado rentabilidades de doble dígito en 2025, a medida que el cambio en las alianzas globales y la creciente incertidumbre propiciaban un incremento del gasto militar.

El sector de la defensa se sitúa en el radar de los encuestados por dos motivos fundamentales:

  1. El aumento de las preocupaciones en materia de seguridad nacional a escala global ha acelerado las inversiones en sistemas de armamento clave.
  2. La guerra de Irán ha mermado de forma significativa los arsenales de armamento pesado de Estados Unidos, por lo que el consiguiente proceso de rearme se traducirá en un potencial de revalorización aún mayor para el sector.

Como resultado, siete de cada diez estrategas consideran que el sector está posicionado para beneficiarse de vientos de cola sostenidos derivados del conflicto con Irán.

El cambio político favorece a los mercados latinoamericanos

La política está influyendo en las perspectivas macroeconómicas de Latinoamérica de una manera distinta. Una sucesión de victorias conservadoras en las elecciones presidenciales, incluyendo los recientes triunfos de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en el Perú, está reconfigurando el panorama político en favor de las políticas de libre mercado.

El presidente electo de la Espriella se ha comprometido a reactivar la exploración de gas y petróleo, expandir la producción y fomentar una mayor inversión del sector privado. Este giro marca un cambio significativo frente a la reciente incertidumbre regulatoria y podría ayudar a atraer nuevo capital hacia una de las mayores economías de la región.

Por su parte, la presidenta electa Fujimori basó su campaña en la desregulación, el fortalecimiento de la seguridad y el estímulo a la inversión privada. Para los inversores, esta victoria señala el retorno a las políticas favorables al mercado (market-friendly) que ayudaron a convertir al Perú en uno de los destinos más atractivos de la región para el capital extranjero.

Teniendo en cuenta estos giros políticos, el 61% de los estrategas afirma que los cambios de liderazgo marcan un punto de inflexión para la inversión en la región.

Las elecciones de EE. UU. se perciben como un asunto interno

Mientras los analistas debaten cómo cambiarán las elecciones legislativas el equilibrio de poder en Washington, los estrategas ponderan su impacto sobre los inversores. Aunque los comicios puedan resultar determinantes en el plano político y legislativo, solo un tercio de los encuestados considera que las elecciones de mitad de mandato constituirán un punto de inflexión para los mercados a escala global.

En líneas generales, el 70% cree que la Cámara de Representantes y el Senado podrían cambiar de mayoría, pero el 79% opina que un Congreso dividido será positivo para los inversores. En cuanto a las variables decisivas en las elecciones, la mayoría estima que los precios de los carburantes en las gasolineras (61%) tendrán más impacto en el resultado que las cifras de empleo del segundo semestre (18%). En cuanto al desenlace electoral, menos de un tercio (30%) se muestra preocupado por la posibilidad de que los mercados reaccionen a la politización de los resultados electorales.

Aunque los riesgos geopolíticos se mantengan en el primer plano tras un primer semestre marcado por la guerra, la reconfiguración de alianzas y las tensiones políticas, los estrategas prevén que gran parte de las consecuencias se trasladarán a la economía real.

Macroeconomía

¿Inflación persistente o cambio de paradigma?

La inflación, los tipos de interés, el comercio exterior, los flujos de capital y los costes energéticos forman parte de las perspectivas para el segundo semestre; sin embargo, la clave principal reside en que los encuestados muestran mucha menos preocupación por los riesgos de recesión tradicionales que por las fuerzas que están reconfigurando el panorama económico.

La inflación sigue siendo motivo de preocupación

La inflación constituye una preocupación persistente en la era pospandemia, y el repunte de los costes energéticos provocado por el conflicto bélico no ha hecho sino acentuar la presión. En líneas generales, el 70% de los estrategas señala la confianza del consumidor como un factor de riesgo para el segundo semestre, aunque pocos lo califican como un riesgo elevado (61% medio / 9% alto).

La evolución de esta variable ha sido una incógnita clave para los mercados en los últimos años, dado que el consumo privado ha sido la columna vertebral de la economía en numerosas regiones. El temor radica en que los consumidores, ante el fuerte impacto de los precios en sus compras cotidianas, comiencen finalmente a retraer su gasto.

A pesar de estas inquietudes, la recesión no representa un temor prioritario para la mayoría de los encuestados. Solo el 30% cree que la recesión constituya un riesgo a corto plazo, mientras que apenas un 21% teme una crisis de liquidez y un 18% apunta al riesgo de una crisis de confianza en el sistema financiero.

En definitiva, a los estrategas no les preocupa lo que las autoridades económicas puedan gestionar mal, sino lo que escapa a su control. Esta inquietud se refleja claramente en las perspectivas de política monetaria.

Margen limitado para los tipos de interés

La política monetaria parece mostrar un sesgo moderadamente restrictivo, y los estrategas creen, por lo general, que los banqueros centrales son plenamente conscientes de las consecuencias de endurecer en exceso las condiciones financieras o de recortar tipos con demasiada rapidez. Como consecuencia, menos de la mitad (45%) considera que un error de política monetaria represente un riesgo significativo en el segundo semestre.

La inflación sigue limitando la flexibilidad de los bancos centrales

En Estados Unidos, el 58% de los estrategas prevé que la Reserva Federal mantendrá sin cambios los tipos de interés en el segundo semestre. Solo el 18% espera uno o dos recortes, mientras que otro 21% considera más probable que se produzcan subidas en lugar de bajadas. La economía se ha mantenido estable, pero la inflación se ha mostrado persistente – una percepción reforzada cuando no se anunció ningún recorte tras la primera reunión de Kevin Warsh como presidente de la Fed.

El panorama es similar en otras geografías. Más de la mitad de los encuestados (52%) considera que es más probable que el Banco de Inglaterra suba los tipos a que los recorte. En torno a tres cuartas partes opina lo mismo en el caso del Banco Central Europeo (76%) y del Banco de Japón (76%).

La inflación sigue mostrándose persistente en Europa y el Reino Unido debido a las continuas presiones salariales y energéticas. En Japón, las autoridades monetarias continúan adaptándose a un escenario de inflación sostenida tras décadas gestionando la deflación.

Aun así, el temor a una injerencia política en la banca oficial sigue siendo limitado: solo el 18% cree que la independencia de la Fed se verá deteriorada en los próximos años.

Más allá de la inflación y los tipos de interés, los estrategas constatan que la economía global está experimentando transformaciones de mayor calado estructural.

Los aranceles se consolidan en las dinámicas comerciales

Las reglas que rigieron el comercio global durante décadas han sido reescritas bajo la doctrina Trump; actualmente, el 70% de los estrategas afirma que los aranceles se han convertido en una variable de carácter estructural a largo plazo. Una proporción idéntica considera que las dinámicas del acuerdo comercial TACO seguirán influyendo en los mercados. Pero el cambio va más allá de los aranceles.

En un entorno donde las industrias priorizan la relocalización de componentes críticos de la cadena de suministro (onshoring y friendshoring), casi nueve de cada diez estrategas (88%) identifican oportunidades derivadas de la desglobalización. Para los inversores, este cambio está generando nuevos ganadores a medida que las cadenas de suministro se vuelven cada vez más regionales.

La rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China también influye en estas perspectivas. Prácticamente el 79% estima que el conflicto en Irán intensificará la competencia entre ambas potencias. Sin embargo, a pesar de las persistentes tensiones geopolíticas, los encuestados mantienen una visión positiva sobre China: el 85% cree que la economía china mantendrá su resiliencia.

El capital se erige como activo estratégico de interés nacional

El comercio no es el único ámbito en proceso de reconfiguración. Las autoridades económicas consideran cada vez más el capital como algo más que un simple recurso financiero. En los últimos años, los gobiernos han intervenido de forma activa para canalizar las inversiones hacia prioridades declaradas como estratégicas. Desde la ley estadounidense CHIPS (Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors) and Science Act, pasando por los incentivos japoneses para la relocalización de la producción, hasta las iniciativas europeas de autonomía estratégica, las políticas públicas desempeñan un papel cada vez mayor en la determinación de los flujos de inversión.

Esta tendencia plantea interrogantes sobre la viabilidad de la actividad empresarial en un contexto global fragmentado; sin embargo, solo cuatro de cada diez estrategas (39%) temen que estas políticas puedan llegar a comprometer la libre circulación internacional de capitales con el tiempo.

La energía se consolida como el principal mecanismo de transmisión

El conflicto bélico ha puesto de manifiesto la extrema vulnerabilidad de los mercados energéticos en este periodo de inestabilidad geopolítica, y los estrategas coinciden en que las repercusiones trascienden con creces la mera cotización del crudo.

En líneas generales, el 61% de los encuestados afirma que los efectos de segundo y tercer orden derivados del bloqueo en el estrecho de Ormuz perjudicarán más a los mercados que el propio encarecimiento de la energía.

El aumento de los costes energéticos puede contraer el consumo discrecional de las familias, presionar los márgenes corporativos y lastrar el crecimiento global. Este impacto podría resultar especialmente severo en los mercados emergentes, donde un tercio de los estrategas (33%) teme que el repunte de los precios energéticos pueda tener un efecto devastador sobre el crecimiento económico.

Con una perspectiva de más largo plazo, las consecuencias no serán necesariamente negativas: dos tercios (67%) confían en que, en última instancia, este escenario actúe como un catalizador para acelerar la inversión en energías renovables.

Los encuestados no prevén que los precios de la energía vuelvan a registrar los máximos extremos documentados a principios de año. Más de ocho de cada diez (82%) estiman que el precio del petróleo ya ha alcanzado su techo. Aunque pocos esperan que regrese a los mínimos de enero, la mayoría prevé que el West Texas Intermediate (WTI) se estabilice entre 80 y 100 dólares por barril a cierre de año.

Para los inversores, esto significa que el petróleo podría dejar de representar el elemento de perturbación inmediata que supuso en el primer semestre; sin embargo, continuará siendo una fuente relevante de presión inflacionaria y una variable clave para configurar el escenario macroeconómico en la segunda mitad del año.

En definitiva, el contexto macroeconómico definirá el punto de partida, pero los estrategas coinciden en que la rentabilidad de los mercados dependerá de factores mucho más concentrados. Tras un primer semestre en el que un puñado de compañías vinculadas a la IA acaparó una parte desproporcionada de las rentabilidades, la pregunta para los inversores es si esta temática aún conserva recorrido al alza.

Mercados

Prioridad absoluta a la IA en todo momento

Aunque la geopolítica y la macroeconomía planteen a los inversores un mapa complejo de variables, el consenso de los estrategas – al menos en renta variable – apunta a que solo existe un foco claro de liderazgo de mercado: la IA. No obstante, la temática de la IA gana atractivo a medida que las oportunidades se extienden más allá de los fabricantes de chips y los hyperscalers, y los inversores consideran a los ganadores de segundo y tercer orden.

En líneas generales, los estrategas muestran un posicionamiento constructivo en renta variable, con preferencia por el mercado estadounidense, las compañías de gran capitalización (large caps), el estilo de crecimiento (growth) y el sector tecnológico. En renta fija, los inversores se replantean el concepto de refugio seguro, ya que el crédito con grado de inversión se impone cada vez más frente a los bonos del Tesoro. Los activos alternativos ganan peso en la ecuación, y la cartera diversificada 60:20:20 se perfila como la favorita frente a la tradicional 60:40.

En conjunto, la búsqueda de crecimiento, seguridad y diversificación sigue siendo el principal desafío en el segundo semestre.

La inteligencia impulsa las rentabilidades

Las compañías de IA han sido el motor de los mercados durante gran parte de los últimos dos años, y los estrategas prevén que esta tendencia continuará en el segundo semestre: el 91% afirma que será el factor determinante que impulsará la rentabilidad del mercado. Dado que los índices dependen de un puñado de empresas, el 85% sitúa el riesgo de concentración como una de las principales preocupaciones.

No obstante, a medida que la IA se adopta de forma más generalizada y la tecnología se integra con mayor profundidad en el tejido empresarial, la visión a largo plazo está evolucionando. El 97% de los encuestados cree que la IA generará beneficios de segundo y tercer orden, conforme la narrativa de la IA se expande más allá de las compañías que escriben el código, fabrican los chips y construyen la infraestructura que la sustenta.

De cara al largo plazo, el 88% opina que las ganancias de productividad derivadas de la IA se traducirán en mayores beneficios corporativos. Sin embargo, este factor deberá plantearse como una estrategia de inversión de largo recorrido, ya que solo el 45% prevé que veremos un retorno de la inversión en los gastos de capital (capex) en IA dentro del próximo año.

Donde sí identifican beneficios más inmediatos es en la liquidez de los mercados privados: con firmas de la talla de Anthropic y OpenAI sopesando el momento oportuno para debutar en bolsa, el 52% de los estrategas estima que las salidas a bolsa (OPV) en el sector de la IA contribuirán a incrementar la liquidez en el private equity.

Por otro lado, los estrategas advierten que la IA no solo incide de manera positiva en las cuentas de resultados. Debido al carácter disruptivo de esta tecnología, el 79% sostiene que la volatilidad provocada por los temores asociados a la IA (como el fenómeno bautizado como la "apocalipsis del sector SaaS") ha llegado para quedarse y podría propagarse a múltiples industrias.

Más allá de la oportunidad de inversión

La integración de la IA en la actividad empresarial y en la vida cotidiana ha sido tan veloz y ubicua que el 88% de los encuestados afirma que, en un plazo de cinco años, ya no estaremos planteándonos qué es la IA, sino que simplemente conviviremos con ella como parte de nuestra rutina.

Asimismo, la IA ya se ha incorporado al trabajo diario del 76% de los profesionales encuestados. La experiencia resulta altamente positiva: el 88% señala que esta herramienta les ayuda a desempeñar mejor sus funciones, y el 52% afirma que ha transformado por completo su metodología de trabajo. Aun así, incluso la IA tiene sus límites para estos profesionales experimentados: solo el 18% cree que la IA acabará sustituyéndolos en su puesto de trabajo.

Lo que realmente importará a los mercados en el segundo semestre

La IA se consolida con claridad como la temática dominante, pero los inversores deberán ponderar otros factores para obtener una visión más completa de la segunda mitad del año. La inflación desempeñará un papel relevante en la asignación estratégica, pero representa una preocupación de mayor calado en la vertiente de renta fija de la cartera, ya que solo el 27% de los estrategas cree que pueda acabar con el rally.

Su persistencia mantendrá previsiblemente los tipos de interés en un rango elevado, y únicamente dos de cada diez encuestados (21%) estiman que los mercados podrían recibir el impulso de un recorte de tipos imprevisto. La lectura positiva es que los mercados han mostrado resiliencia – e incluso persistencia – y solo el 6% pronostica un mercado bajista en el segundo semestre.

Dada la actual incertidumbre geopolítica entre Estados Unidos e Irán, el conflicto bélico tendrá efectos latentes en las cotizaciones. En líneas generales, el 52% opina que las acciones del sector de defensa se verán favorecidas por el incremento del gasto militar a escala global. Pocos estrategas prevén que ello altere el liderazgo del mercado, ya que solo el 36% cree que la guerra profundizará la dispersión regional.

¿Quién liderará el mercado?

De enero a junio, Japón fue el mercado más alcista de todos, registrando una rentabilidad del 40,36% al cierre de la primera mitad del año.1 Sin embargo, solo el 6% de los estrategas prevé que esta racha continúe con la misma fuerza.

Durante el primer semestre, el Nikkei se benefició del entusiasmo por la IA que impulsó a las bolsas globales. Un crecimiento doméstico más sólido, la continuidad en las reformas de gobierno corporativo y el renovado interés de los inversores internacionales actuaron como catalizadores del rally, produciendo ganancias superiores al 30%.1

Tras un avance de tal magnitud, muchos estrategas consideran que gran parte del recorrido alcista ya está descontado por el mercado. Asimismo, prevén que el liderazgo sectorial volverá a desplazarse hacia la renta variable estadounidense, donde la temática de la IA y los valores de gran capitalización orientados al crecimiento siguen siendo la apuesta preferida.

Los estrategas no han adoptado una visión negativa sobre Japón, sino que consideran que las buenas noticias que impulsaron el rally del Nikkei en el primer semestre ya están reflejadas en el precio. Dado que se espera que la IA siga siendo el principal motor del mercado, muchos ven un mayor potencial de revalorización en EE. UU., donde las compañías situadas en el epicentro del ecosistema de la IA continúan liderando el crecimiento de beneficios y el comportamiento del mercado. Como resultado, el 42% pronostica que el S&P 500® superará a todos los demás índices.

Aunque EE. UU. se posicione como el claro favorito, los estrategas también identifican oportunidades en otras geografías. Los mercados emergentes (excluyendo a China) ocupan un distante segundo lugar, con un 18% de las preferencias para liderar las rentabilidades de la segunda mitad del año. Europa (15%), China (9%) y Latinoamérica (9%) reciben cierto respaldo, lo que sugiere que los estrategas ven potencial en estos mercados. No obstante, el sentimiento no es lo suficientemente sólido como para desafiar a EE. UU. como destino principal de crecimiento.

Los argumentos en contra de mantener liquidez

La cautela de los inversores sigue siendo elevada ante la incertidumbre geopolítica, las presiones inflacionarias y la volatilidad, lo que tienta a muchos a refugiarse en la liquidez. Los estrategas advierten que esta decisión podría resultar costosa, destacando que la liquidez expone a los inversores al riesgo de inflación (67%), puede no ofrecer rentabilidades suficientes para cumplir los objetivos a largo plazo incluso con los tipos elevados (52%) y podría significar perderse oportunidades más atractivas en otras áreas del mercado (45%).

El liderazgo del mercado no cambia

Aunque el primer semestre de 2026 se defina por la disrupción geopolítica y el cambio económico, los estrategas mantienen las temáticas de liderazgo que han impulsado los mercados durante los dos últimos años. Más de tres cuartas partes (76%) esperan que las large caps superen a las small caps, el 82% favorece el estilo growth frente al value, y el 88% cree que el sector de la IA seguirá acelerando en el segundo semestre. Solo el 12% considera que la burbuja está a punto de estallar.

Las perspectivas regionales son más matizadas. Aunque dos tercios (67%) esperan que la renta variable estadounidense muestre un mejor comportamiento relativo, los estrategas encuentran oportunidades en otros mercados. Los emergentes excluyendo a China se posicionan como la alternativa más popular, seguidos de Europa, mientras que China y Latinoamérica siguen atrayendo el interés de inversores que buscan más allá de los mercados desarrollados.

La tecnología sigue siendo el hilo conductor. En EE. UU., el 61% espera que el sector de TI sea el más rentable, sin que ningún otro sector supere el 10% de las respuestas. El sentimiento es similar en Asia, donde los estrategas también favorecen la tecnología como principal fuente de liderazgo.

Europa ofrece un panorama más equilibrado. El sector financiero recibe el mayor respaldo (27%), seguido de defensa (24%) y tecnología (18%), lo que sugiere que los inversores ven múltiples vías hacia la rentabilidad superior a medida que los tipos más altos, las preocupaciones de seguridad y la inversión digital reconfiguran el abanico de oportunidades de la región.

Latinoamérica se diferencia de cualquier otra región. Allí, los estrategas identifican materiales (33%) y energía (27%) como los principales motores de rentabilidad, lo que refleja la exposición de la región a la demanda global de materias primas y recursos naturales. Otro 12% apunta a la industria como fuente de liderazgo.

Renta fija

Un nuevo activo refugio

Los inversores de renta fija se enfrentan al mismo desafío que el resto de los participantes del mercado: encontrar un anclaje seguro en un entorno que se percibe menos estable. Casi la mitad (48%) de los estrategas considera que los bonos del Tesoro estadounidense (Treasuries) han dejado de ser el activo refugio que eran. En su lugar, el 55% estima que el crédito con grado de inversión puede estar mejor posicionado para desempeñar ese papel.

En este entorno complejo, la estrategia de renta fija no consiste en realizar una única gran apuesta, sino en estructurar la combinación adecuada de exposiciones. Aunque los estrategas favorecen de manera generalizada la calidad crediticia y las duraciones cortas, las oportunidades que identifican varían según la región, reflejando condiciones económicas, sendas de política monetaria y oportunidades de rendimiento distintas en cada zona del mundo.

Estados Unidos

En EE. UU., los estrategas prefieren los bonos corporativos con grado de inversión (30%), lo que sugiere confianza en la solvencia de las empresas para seguir navegando en un entorno económico estable, incluso si los tipos de interés permanecen elevados. Los bonos gubernamentales siguen formando parte de la ecuación, con el respaldo repartido entre duraciones cortas (24%) y largas (21%). Otro 15% ve oportunidad en la deuda de alto rendimiento (high yield) y los instrumentos a tipo variable.

Europa

Las perspectivas en Europa son muy similares, situando al crédito con grado de inversión (36%) como la opción predilecta. Otro tercio de los encuestados (33%) considera que los bonos soberanos de corta duración representan la mejor oportunidad en la región, reflejando una preferencia por la calidad y la generación de rentas con un riesgo de tipos limitado. Algunos también están dispuestos a buscar fuera de los mercados core europeos: un 9% favorece la deuda periférica de países como Italia, España, Portugal y Grecia.

Asia

Fuera de Japón, los estrategas se muestran menos enfocados en el crédito corporativo y expresan un mayor interés por las oportunidades en deuda soberana y de mercados emergentes. Los bonos gubernamentales de corta duración (24%) reciben el respaldo más sólido, seguidos de la deuda de mercados emergentes en moneda fuerte (hard currency) (21%). La deuda emergente en moneda local y los bonos con grado de inversión de mercados desarrollados reciben cada uno un 15%, lo que sugiere una búsqueda más diversificada de rendimiento en la región.

Latinoamérica

En Latinoamérica, los estrategas identifican las oportunidades más atractivas dentro de su propio mercado. La deuda de mercados emergentes denominada en moneda local (33%) se posiciona como la opción de renta fija prioritaria en la región, seguida de la deuda en moneda dura (24%). Los bonos gubernamentales de corta duración (15%) y el crédito con grado de inversión de mercados desarrollados (12%) quedan a distancia considerable, lo que refleja la confianza en los mercados de deuda regionales y su potencial de generación de rentas.

Crédito privado: desafiado, pero no roto

El entorno de tipos de interés altos por más tiempo (higher-for-longer) ha generado nuevas presiones en los mercados de crédito. Ante el próximo vencimiento de la deuda emitida durante la era de tipos cercanos a cero, el 61% de los estrategas prevé que las tasas de impago aumentarán a medida que las empresas se refinancien a costes significativamente superiores.

Aun así, los estrategas descartan que el crédito privado vaya a desencadenar la próxima crisis financiera. La mayoría (55%) afirma que las inquietudes en torno a esta clase de activos se han exagerado, mientras que el 70% considera que los problemas son de carácter aislado y no sistémico. Asimismo, un 45% estima que los mercados se han vuelto excesivamente negativos con respecto al crédito privado.

Los encuestados se muestran especialmente constructivos con respecto a Europa: más de la mitad (52%) sostiene que las oportunidades en crédito privado presentan un mejor perfil allí que en EE. UU. Una proporción idéntica estima que las recientes dudas sobre la liquidez tendrán un impacto irrelevante en la demanda a largo plazo de esta clase de activos.

Activos alternativos

Más vías para la diversificación

En una era de incertidumbre geopolítica, inflación persistente y cambios de liderazgo en los mercados, resulta más sencillo argumentar a favor de las inversiones alternativas. En líneas generales, dos tercios (67%) de los estrategas creen que una cartera diversificada con una estructura 60:20:20 (renta variable, renta fija, alternativos) superará a la asignación tradicional 60:40 en el segundo semestre.

Aunque existe un amplio consenso sobre el papel que pueden desempeñar los activos alternativos, las oportunidades que identifican los encuestados difieren sensiblemente por regiones.

Estados Unidos

No existe un consenso claro sobre cuál es la opción prioritaria en inversión alternativa dentro de EE. UU. Esto sugiere que los estrategas ven la necesidad de incorporar diversas fuentes de diversificación a las carteras. Al sopesar el impacto de unos tipos más altos por más tiempo, las restricciones de oferta y la prima de riesgo geopolítico persistente, los encuestados se inclinan con mayor probabilidad por un mejor comportamiento relativo de la energía y las materias primas.

El sector inmobiliario (real estate) se sitúa a continuación con un 15%, a medida que los inversores buscan capitalizar las valoraciones deprimidas y las atractivas fuentes de generación de rentas. El capital riesgo (private equity) (15%) y las estrategias de retorno absoluto (15%) completan la selección, reflejando la búsqueda continuada de crecimiento y diversificación más allá de los mercados cotizados.

Europa

Las infraestructuras se consolidan como la opción favorita indiscutible en Europa: el 30% de los estrategas espera que esta tipología de activo ofrezca los rendimientos más sólidos. En una región caracterizada por un crecimiento más lento y una persistente incertidumbre económica, los inversores parecen atraídos por los flujos de caja estables y la baja correlación que pueden proporcionar las infraestructuras.

La energía se sitúa en un distante segundo lugar con un 15%, mientras que el crédito privado (12%) y las estrategias de retorno absoluto (12%) despiertan el interés de los inversores que buscan fuentes adicionales de rentas y diversificación.

Asia

Las perspectivas en Asia presentan un perfil similar. Las infraestructuras vuelven a posicionarse como la principal opción de inversión alternativa; un 24% prevé que registrarán el mejor comportamiento relativo. Los estrategas distribuyen las expectativas de rentabilidad de manera uniforme entre la energía (15%), el private equity (15%) y las estrategias de retorno absoluto (15%), lo que sugiere que los inversores buscan un equilibrio entre las oportunidades de crecimiento y la gestión del riesgo al construir carteras diversificadas.

Latinoamérica

Latinoamérica presenta el posicionamiento más unánime de todas las regiones. Casi la mitad (45%) de los estrategas prevé que la energía y las materias primas registrarán el mejor comportamiento relativo, lo que refleja la relevancia histórica de la región como productora tanto de recursos energéticos tradicionales como de las materias primas necesarias para la electrificación global y la inversión tecnológica.

Las infraestructuras ocupan un distante segundo lugar con un 18%, lo que evidencia hasta qué punto los encuestados consideran que los recursos naturales constituyen la principal ventaja competitiva de la región para la inversión.

Aunque las oportunidades específicas varíen según la geografía, el mensaje de fondo es inequívoco. Los estrategas consideran cada vez más que los activos alternativos representan una fuente indispensable de diversificación en un mercado caracterizado por un liderazgo muy concentrado en renta variable, mercados de bonos en plena evolución e incertidumbre persistente. La cuestión ya no es si los inversores deben mirar más allá de la renta variable y la renta fija, sino dónde tienen más probabilidades de encontrar la diversificación que necesitan.

La geopolítica de las inversiones sostenibles

La política sigue ocupando el centro del debate sobre la inversión sostenible, y el 88% de los estrategas cree que continuará dividiendo opiniones. Sin embargo, los encuestados consideran que la geopolítica, y no la política interna, es la fuerza de mayor calado para definir los resultados del sector: el 79% afirma que la seguridad energética determinará el ritmo de la transición energética. Este cambio de enfoque también está redefiniendo la forma en que los inversores entienden la sostenibilidad, ya que el 58% cree que la defensa debería considerarse una inversión sostenible. A pesar del debate, el 55% confía en que la demanda de los consumidores acabará imponiéndose sobre la presión política.

Acerca del informe «Natixis Strategist Outlook»

El informe de Perspectivas de los Estrategas de Natixis para 2026 (2026 Natixis Strategist Outlook) se basa en las respuestas de 33 expertos, entre los que se incluyen representantes de 12 gestoras de activos afiliadas, 6 representantes de Natixis Investment Managers Solutions, 4 representantes de Natixis Corporate & Investment Banking y 1 representante de Natixis Wealth Management. La encuesta fue realizada en colaboración con CoreData Research en junio de 2026.

  • Michael J. Acton, CFA® – Managing Director and Head of Research & Strategy, North America, AEW Capital Management
  • Yian Wang – Managing Director and Chief Investment Officer, Asia Pacific, AEW
  • Fabio di Giansante – European Equity Portfolio Manager, DNCA Investments
  • Nitin Gupta – Managing Partner, Co-CIO, Flexstone Partners
  • Michael Buckius, CFA® – CEO, CIO, and Portfolio Manager, Gateway Investment Advisers
  • Adam Abbas – Head of Fixed Income and Portfolio Manager, Harris | Oakmark
  • Robert Bierig – Deputy Chairman, Portfolio Manager and U.S. Investment Analyst, Harris | Oakmark
  • Brian Horrigan, PhD, CFA® – Chief Economist, Loomis Sayles
  • Brian P. Kennedy – Portfolio Manager, Full Discretion Team, Loomis Sayles
  • Lynda L. Schweitzer, CFA® – Portfolio Manager, Co-Head of the Global Fixed Income Team, Loomis Sayles
  • Craig Burelle – Global Macro Strategist, Loomis Sayles
  • Elisabeth Colleran, CFA® – Portfolio Manager, Co-Head of the Emerging Markets Debt Team, Loomis Sayles
  • Bo Zhuang – Global Macro Strategist, Asia, Loomis Sayles
  • Bertrand Rocher – Co-Head of Fixed Income, Mirova
  • Jens Peers, CFA® – CIO of Sustainable Equities, Mirova (US)
  • Cyril Regnat – Head of Research Solutions, Natixis Corporate & Investment Banking
  • Christopher Hodge – Head US Economist, Natixis Corporate & Investment Banking
  • Benito Berber – Chief Economist for the Americas, Natixis Corporate & Investment Banking
  • John Briggs – Head of US Rates Strategy, Natixis Corporate & Investment Banking
  • Jack Janasiewicz, CFA® – Portfolio Manager and Lead Portfolio Strategist, Natixis Investment Managers Solutions
  • Garrett Melson, CFA® – Portfolio Strategist, Natixis Investment Managers Solutions
  • Chris Sharpe, CFA® – Chief Investment Officer, Multi-Asset Portfolios, Natixis Investment Managers Solutions
  • Kevin McCullough, CFA® – Portfolio Consultant, Natixis Investment Managers Solutions
  • Julien Dauchez – Head of Client Solutions, Natixis Investment Managers
  • Romain Aumond, PhD – Quantitative Macro Strategist, Natixis Investment Managers
  • Benoit Peloille – Chief Investment Officer, Natixis Wealth Management
  • Patrick Artus – Senior Economic Advisor, Ossiam
  • Rushil Khanna – Head of Asian Equity Investments, Ostrum Asset Management
  • Axel Botte – Head of Markets Strategy, Ostrum Asset Management
  • Chris D. Wallis, CFA®, CPA® – CEO, CIO, Vaughan Nelson Investment Management
  • Adam Rich – Vice President, Deputy CIO, Vaughan Nelson Investment Management
  • Philippe Faget, CAIA® – Head of Private Assets, VEGA Investment Solutions
  • Daniel Wiechert – Client Portfolio Manager, WCM Investment Management

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1 Bloomberg.

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Este material se facilita únicamente con fines informativos y no debe interpretarse como asesoramiento de inversión. Las opiniones expresadas corresponden a junio de 2026 y están sujetas a cambios en función del mercado y de otras condiciones. No puede garantizarse que las previsiones vayan a cumplirse. Los resultados reales pueden variar.

Los índices no están gestionados, no conllevan comisiones e incorporan la reinversión de dividendos e ingresos por intereses, si los hubiera. No es posible invertir directamente en un índice.

La diversificación no garantiza la obtención de beneficios ni protege contra las pérdidas.

El índice EURO STOXX 50, el principal índice de valores de referencia (blue chips) de la eurozona, ofrece una representación de las empresas líderes en sus respectivos supersectores en la región. El índice abarca 50 valores de 12 países de la eurozona: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal.

El índice FTSE 100 es uno de los índices más reconocidos del mundo y representa el 7,8% de la capitalización bursátil mundial de renta variable. Refleja la evolución de los 100 valores de referencia más importantes que cotizan en la Bolsa de Londres (London Stock Exchange) y que cumplen los criterios de tamaño y liquidez del FTSE. El índice representa aproximadamente el 85,2% del mercado del Reino Unido.

El índice Hang Seng es un índice ponderado por capitalización bursátil compuesto por 40 de las mayores empresas que cotizan en la Bolsa de Hong Kong. Está gestionado por una filial del Hang Seng Bank y se publica desde 1969. El índice tiene como objetivo reflejar la evolución de las empresas líderes de la bolsa hongkonesa y cubre aproximadamente el 65% de su capitalización total.

El promedio bursátil Nikkei 225 de Japón es el índice de referencia más destacado y respetado de las acciones japonesas. Se trata de un índice ponderado por precios compuesto por las 225 empresas más importantes (blue chips) de Japón que cotizan en la Bolsa de Tokio.

Toda inversión implica riesgo, incluido el riesgo de pérdida de capital. Ninguna estrategia de inversión ni técnica de gestión de riesgos puede garantizar rentabilidades o eliminar el riesgo en cualquier entorno de mercado. El riesgo de inversión está presente en los activos de renta variable, renta fija e inversiones alternativas. No existe garantía de que ninguna inversión alcance sus objetivos de rentabilidad ni de que se eviten pérdidas.

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