¿Podría explicar en qué se diferencia la filosofía de WCM de la de otros gestores?
Creo que los dos aspectos clave que diferencian la filosofía de WCM son, en primer lugar, lo que llamamos «trayectoria de la ventaja competitiva», que no es más que una forma elegante de preguntarse: «¿Aumenta la ventaja competitiva de una empresa con el paso del tiempo?». Dicho de manera más coloquial, preferimos invertir en buenas empresas que se están convirtiendo en excelentes, en lugar de en excelentes empresas que se están volviendo buenas.
El segundo componente es la cultura corporativa. Dedicamos mucho tiempo a reflexionar sobre el ADN de la empresa: ¿establece la cultura los cimientos y los incentivos para comportamientos que ayuden a impulsar la ventaja competitiva, que ayuden a la empresa a ejecutar una estrategia para hacerla crecer? Así pues, esas son las dos dinámicas en las que realmente nos centramos: ¿puede una empresa aumentar su ventaja competitiva con el tiempo? ¿Y apoya su cultura corporativa ese crecimiento de la ventaja competitiva de la empresa?
¿Sigue siendo hoy un buen momento para entrar en el mercado bursátil mundial?
Creemos que sí. Creo que hay un dicho popular que dice que los mercados bajistas crean empresas sólidas y que, a su vez, las empresas sólidas generan mercados alcistas.
Y creo que si te esfuerzas y consigues encontrar esas empresas sólidas que se están fortaleciendo, hay mucho alfa que obtener en los mercados. La filosofía y el proceso no han cambiado. Ya sabes, seguimos firmes, con la vista puesta en el objetivo, centrados en encontrar esas ventajas competitivas en crecimiento con esas sólidas culturas corporativas. Lo que ha cambiado es dónde podríamos encontrar esas oportunidades que vemos en un entorno de tipos de interés más altos tras la COVID. Hay sectores del mercado que parecen estar fortaleciéndose. Hoy en día, pensamos en áreas como los seguros, el sector aeroespacial y de defensa, o algunos sectores de las grandes farmacéuticas. Son áreas que quizá han tenido dificultades por diversas razones en los últimos cinco o diez años. Pero estamos viendo indicios de que estos negocios e industrias podrían estar mejorando. Y, por el contrario, algunas industrias que iban muy bien ahora parecen un poco menos prometedoras.
Nuestra idea, y nuestro enfoque, se centra realmente en la parte de la trayectoria de la ventaja competitiva. Así que la filosofía sigue siendo la misma, pero el lugar donde se pueden encontrar esas oportunidades podría estar cambiando.
¿Por qué la cultura de una empresa cobra aún más importancia en tiempos de incertidumbre?
Recientemente hemos ampliado considerablemente nuestro equipo de cultura. Y estamos encontrando muchos ejemplos en los que la cultura está dando sus frutos en este mercado, en el que no faltan incertidumbres en torno a muchísimos factores macroeconómicos. Creemos que aquellas empresas con una cultura excelente que han demostrado su valía en los últimos tres años son el tipo de empresas a las que queremos destinar capital, en contraposición a las empresas que están a la defensiva, quizá esgrimiendo excusas relacionadas con la dinámica macroeconómica o los problemas de la cadena de suministro. Hay un grupo de empresas que realmente está gestionando este entorno de forma excelente. Y para nosotros eso es señal de una verdadera ventaja competitiva en crecimiento y de una sólida cultura corporativa.